19 de julio de 2016

Tiempo

Tiempo eso es lo que pasó. 

Se nos escapa de las manos, cada vez con más rapidez.
No lo podemos controlar. Por eso hay que disfrutar.
Y que deja? Momentos, lindos, malos. Recuerdos.
Hay personas que entraron en nuestra vida solo por momentos. 
Entender y aceptar.
Hay que aceptar que ya no tienen sentido salvo en nuestro pasado. En nuestro corazón.
Quedaron allí, en las sonrisas y lagrimas de momentos que ya no están.

Ya no hay mucho de que hablar, salvo recordar. Ese fue nuestro final.
Tiempo, que trajo novedades, nuevos momentos.
Olas de cambios, segundos de más alegría y tristeza.
Otras personas, otros lugares, aciertos y desaciertos.
Así, es la vida. Vivamos el momento.
Mañana ya será un nuevo recuerdo.

4 de julio de 2016

Paranoia

Verlo, era lo que menos quería.Venía pensando en esa horrible pesadilla hace días. La clase había terminado y no podía irme a casa aún, tenia que pasar por el baño primero. Mis amigos siguieron camino. Me encontraba sola ahora. Con más razón, no quería encontrármelo, no soportaba su presencia ni a metros de distancia. ¿Por qué pensaba en él? ¿Tenía un presentimiento?

Caminé apresurada queriendo salir de ese lugar inmediatamente, tenia la leve intuición de que podía aparecer en cualquier momento. Luego de salir del baño, me dirigí hacia el corredor, se veía la puerta de salida al final del camino. No me equivoqué. Mi rostro se transformó al ver su silueta, su desagradable mirada entró por mis poros, ahí estaba. Con su vestimenta y andar tan particular. Un escalofrío invadió mi cuerpo, miré hacia abajo y no me detuve. No lo miré. Seguí caminando. Si tan solo no me hubiera cambiado de asiento aquel día...

Me sonrió.
¿Solo porque es simpático? Me esta mirando....
- ¿Cambiamos asientos? Mi amiga me miró con sus cejas generando un aire seductor.
No comprendía que sucedía, pero podía imaginármelo. 
Asentí, desconocía todo lo que iba a generar-me a mi misma.
Me interrogaba
¿Por qué tantas preguntas? Pensaba internamente
Jugaba conmigo, se hacía el interesante.
¿Qué pretendía? Había algo raro en todo esto.

Sin embargo cuando me di cuenta, ya había aceptado su oferta.
No lo conocía, no me interesaba. ¿Por qué le había dicho que sí?
Creo que algunos factores me estaban afectando, estaba confundida.
No sabía bien que quería. Ese fue el motivo de mi error.

Sus acciones no me empezaron a gustar, parecía que no quería aparentar que estaba conmigo, se mantenía alejado. Le mentía a mis amigos, se encubría. Empece a creer que no había tomado la decisión correcta, pero ya era demasiado tarde, lo tenía caminando a mi lado. Por dentro me sentía incómoda. Desconocía como proseguir. Lo notaba ausente, ido y muy apurado, ¿A dónde nos dirigíamos?
Desgraciadamente, cada vez estábamos más cerca de mi casa, creo que se apoderaba de mí el control automático. Estábamos yendo a mi casa. Sí. Pero, ¿Por qué?!

Parados frente a frente en la puerta.
¿Y? ¿Pasamos? Me preguntó, con esos ojos celestes llenos de seguridad y posteriormente perversión.
Juro que no quería, no controlaba mis movimientos, mi mente o no reaccionaba, o mi cuerpo hacía lo que quería. Apabullada, decidí no escuchar mi voz interior. Que mal que hacía.
Igualmente era imposible callarla. Miles de consejos pasaban por mi cabeza, advertencias no faltaron. No seguí las señales, así me fue.

Debería haber subido por la escalera, que pésima idea fue escoger el maldito ascensor por un piso. Fueron los peores segundos de mi vida. Eternos.
Ni bien se cerró la puerta, se transformó. Un tic se apoderó de su rostro, sus gestos ya no eran de calma ni de tranquilidad. Dentro suyo contenía una bestia efervescente, su sonrisa me atemorizó.
Estaba asustada, no quería abrir la puerta de mi departamento, nos pusimos a discutir fuera.
El me decía que no quería hablar de eso en el pasillo. Claramente quería entrar. ¿Para qué? ¿Solo era una charla de té?
Mi cuerpo no respondía. Quería que se fuera y sin embargo, lo hice entrar.

2 de julio de 2016

Sábado por la noche.

Cierro los ojos. Afuera llueve. 
Los abro...
Puedo ver las gotitas en el suelo y escuchar el agua de los autos al pasar.
La luz naranja de la calle ilumina mi terraza y,
todo parece estar calmo dentro de mi hogar.
Sin embargo algo palpita, algo suena. Quizás es aquello que no llena.
Mi mente revoluciona ya no sabe que hacer con la hora. Los minutos pasan, el reloj se retrasa.
Solo yo estoy en mi casa.


23 de junio de 2016

Verte

Ese momento. Cruce de miradas.
Temo que me mire cuando yo lo hago.
¿Ha caso él hará lo mismo 
cuando me distraigo? 

Verte y observar 
tus hermosos ojos.
es mi mayor antojo.

Verte, imposible respirar.
Es verte y alucinar.
No poder dejar de soñar.

Verte, fiel desafío.
Me confundo, 
pierdo mi camino.

Es fuerte, porque solo con verte 
me derrites.
Que triste que no lo necesites.

Verte. Sonrisa en mi cara.
Sentirme una tarada.
Verte. Mi corazón se acelera.
Estamos en invierno, no en primavera.

Tu boca

Como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

- Cortazar

13 de junio de 2016

love

- Amar es peligroso.
-Sé de eso- respondí -. Ya conocí el amor. Amar es como una droga. Al principio hay una sensación de euforia, de entrega total. Después, al día siguiente, quieres más. Todavía no te has enviciado, pero te ha gustado la sensación, y te parece que puedes mantenerla bajo control. Piensas en la persona amada durante dos minutos y la olvidas durante tres horas.
   "Pero al poco tiempo te acostumbras a esa persona, y pasas a depender totalmente de ella. Entonces piensas en ella durante tres horas y la olvidas durante dos minutos. Si no está cerca, experimentas las mismas sensaciones que los viciosos cuando no consiguen droga. En ese momento, así como los viciosos roban y se humillan para conseguir lo que necesitan, tú estas dispuesto a hacer cualquier cosa por el amor."

11 de junio de 2016

Imán invisible

No comprendo como es que todo sucedió tan rápido, abrí mis ojos y lo tenia a mi lado.

Desde el primer día, había algo en él que me seducía, no se si era su rareza, su perfume o su picardía.
No puedo quitarlo de mi cabeza y al pasar los días, mi obsesión se vuelve una maleza.
Tenia que hablarle, mi ansiedad me consumía. De lejos lo observaba, realmente no sé que me llamaba.

Créeme algo tiene, yo lo sé. No entiendo que todavía, no puedo comprender que me une a él. Necesito averiguarlo. La curiosidad y la intriga se apodera de mí, me está matando.
¿Y por qué no te acercas?
¿Estas loca? ¿Qué le digo? "Hola, me gustaría saber que te hace tan especial."

Los días pasaban, mirarlo se convertía en mis pasatiempos favoritos. Pero me limitaba a eso. Había algo que impedía que me acerque. Primero debía estar segura. Mi ansiedad alcanzó el mes.

Me animé a decir "Hola.." y ahí me di cuenta.
Me saludó y todo allí en ese instante comenzó.
Su sonrisa sería mi medicina en los días nublados.

Se apoderó de mí una radiante y extraña adicción (atracción) .
¿Puede ser posible? No me canso de mirarlo, de escucharlo..
Creo que había encontrado la respuesta. ¡Claro! Allí estaba la respuesta.
El lo tiene. Tiene un imán invisible.
Cada pedacito suyo se conecta con uno mío.
Imán invisible. Imán invisible.. pensé con una gran sonrisa.




Hoy toca soltarte la mano...

... con la que me agarraste fuerte a los seis. Sé que muchas veces lo dije, muchas veces quise sentirlo y siempre me costó asumirlo. Encontr...