Poder incontrolable, mirada desafiante.
Te mantienes ahí, un poco distante.
No sé si es por mí, o ha caso soy yo.
No se que me pasa
¿Por qué necesito solo tu voz?
Tu alegría o tu cobardía.
No hay noches a tu lado, solo días.
Oye, bella sonrisa...
¿Quién te trajo a mi vida?
Momentos, instantes...
me gustaría volver a esos días de antes.
Que esperabas encontrarme.
Sólo para mirarme, para conocerme, para escucharme.
Ese interés se ha perdido o quizás convertido.
Siento un vacío.
Quizás me atormenta saber, que nunca fuiste mío.
Me quedo sin aliento. En pleno desconcierto.
Quizás me hubiera gustado saber a tiempo,
que tus besos solo eran de momento.
1 de septiembre de 2016
30 de agosto de 2016
Niebla en el corazón
No sé como manejar este sentimiento.
Se va de mis manos y de mi corazón.
Siento que lo único que hago es lastimarme, una cruel distracción.
Es una montaña rusa de emociones, que por días sube y por otras, desciende.
Que trasciende de mí, de mi mente, y de todo lo que hasta ahora creía.
Que me nubla, me bloquea y hasta por momentos me aprisiona.
Necesito libertad y soy libre.
Necesito soltar y no hay nada que atrapar.
Necesito alejarme de algo que ya es distante.
No comprendo que necesito saber, que necesito entender.
Estoy confundida, ya no sé.
¿Qué quiero? ¿Qué siento?
Mi cabeza explota por dentro.
Pierdo el foco, el objetivo.
Si estas a mi lado, no tengo motivos.
¿Qué me pasa? Soy débil, débil a vos.
No quiero perderte y sin embargo, y sin embargo, es lo único que hago.
Pierdo la tranquilidad, me pongo muy nerviosa si de vos se trata.
Ya no sé que hacer.
Es una pesadilla.
No se como manejar este sentimiento.
Se va de mis manos y de mi corazón.
Siento que lo único que hago es lastimarme, una cruel distracción.
Es una montaña rusa de emociones, que por días sube y por otras, desciende.
Que trasciende de mí, de mi mente, y de todo lo que hasta ahora creía.
Que me nubla, me bloquea y hasta por momentos me aprisiona.
Necesito libertad y soy libre.
Necesito soltar y no hay nada que atrapar.
Necesito alejarme de algo que ya es distante.
No comprendo que necesito saber, que necesito entender.
Estoy confundida, ya no sé.
¿Qué quiero? ¿Qué siento?
Mi cabeza explota por dentro.
Pierdo el foco, el objetivo.
Si estas a mi lado, no tengo motivos.
¿Qué me pasa? Soy débil, débil a vos.
No quiero perderte y sin embargo, y sin embargo, es lo único que hago.
Pierdo la tranquilidad, me pongo muy nerviosa si de vos se trata.
Ya no sé que hacer.
Es una pesadilla.
No se como manejar este sentimiento.
20 de agosto de 2016
Momento de locura, locura de momento.
Momento de locura,
locura de momento.
Esto no es un invento,
es lo que siento.
Te tengo cerca,
Un estremecimiento,
Nos necesito juntos,
como aquel encuentro.
Me miras,
Me detengo,
Veo tus ojos,
Y no pasa el tiempo.
Miré hacia arriba,
El otro día:
Idéntica a tu mirada
La noche estrellada.
Conexión,
Sonrisa
Hay algo que tus labios saben
pero tu boca no dice.
18 de agosto de 2016
Tengo un problema
Tengo un problema contigo.
Me gusta mirarte y más
cuando estas distraído.
Me gusta soñarte
aunque no seas mío.
Si quiera pensarte,
cuando hace calor
o cuando hace frío.
Tengo un problema conmigo.
Me gusta callarme y escucharte
con mi oído.
Porque apenas te miro ya sonrío
Porque siempre mi cabeza es un gran lío.
Tengo un problema contigo.
Me gustas más de lo que digo.
Cuando te vas me siento perdido.
Porque tus ojos son mi camino.
Tengo un problema,
no se si es con vos
o conmigo.
Me gusta mirarte y más
cuando estas distraído.
Me gusta soñarte
aunque no seas mío.
Si quiera pensarte,
cuando hace calor
o cuando hace frío.
Tengo un problema conmigo.
Me gusta callarme y escucharte
con mi oído.
Porque apenas te miro ya sonrío
Porque siempre mi cabeza es un gran lío.
Tengo un problema contigo.
Me gustas más de lo que digo.
Cuando te vas me siento perdido.
Porque tus ojos son mi camino.
Tengo un problema,
no se si es con vos
o conmigo.
Colección de besos
Y
se sumó a los besos repartidos
sin razón,
a esa cajita de simples labios
que jugaron
sin armazón.
Que no tenían historias que contar,
solo ganas de probar.
Deseo, atracción, impulso.
Gran error.
No seria un dato menor.
Deseo, atracción, impulso.
Y es que no era más que eso,
otro para mi colección de besos.
se sumó a los besos repartidos
sin razón,
a esa cajita de simples labios
que jugaron
sin armazón.
Que no tenían historias que contar,
solo ganas de probar.
Deseo, atracción, impulso.
Gran error.
No seria un dato menor.
Deseo, atracción, impulso.
Y es que no era más que eso,
otro para mi colección de besos.
19 de julio de 2016
Tiempo
Tiempo eso es lo que pasó.
Se nos escapa de las manos, cada vez con más rapidez.
No lo podemos controlar. Por eso hay que disfrutar.
Y que deja? Momentos, lindos, malos. Recuerdos.
Hay personas que entraron en nuestra vida solo por momentos.
Entender y aceptar.
Hay que aceptar que ya no tienen sentido salvo en nuestro pasado. En nuestro corazón.
Quedaron allí, en las sonrisas y lagrimas de momentos que ya no están.
Ya no hay mucho de que hablar, salvo recordar. Ese fue nuestro final.
Tiempo, que trajo novedades, nuevos momentos.
Olas de cambios, segundos de más alegría y tristeza.
Otras personas, otros lugares, aciertos y desaciertos.
Así, es la vida. Vivamos el momento.
Mañana ya será un nuevo recuerdo.
Se nos escapa de las manos, cada vez con más rapidez.
No lo podemos controlar. Por eso hay que disfrutar.
Y que deja? Momentos, lindos, malos. Recuerdos.
Hay personas que entraron en nuestra vida solo por momentos.
Entender y aceptar.
Hay que aceptar que ya no tienen sentido salvo en nuestro pasado. En nuestro corazón.
Quedaron allí, en las sonrisas y lagrimas de momentos que ya no están.
Ya no hay mucho de que hablar, salvo recordar. Ese fue nuestro final.
Tiempo, que trajo novedades, nuevos momentos.
Olas de cambios, segundos de más alegría y tristeza.
Otras personas, otros lugares, aciertos y desaciertos.
Así, es la vida. Vivamos el momento.
Mañana ya será un nuevo recuerdo.
4 de julio de 2016
Paranoia
Verlo, era lo que menos quería.Venía pensando en esa horrible pesadilla hace días. La clase había terminado y no podía irme a casa aún, tenia que pasar por el baño primero. Mis amigos siguieron camino. Me encontraba sola ahora. Con más razón, no quería encontrármelo, no soportaba su presencia ni a metros de distancia. ¿Por qué pensaba en él? ¿Tenía un presentimiento?
Caminé apresurada queriendo salir de ese lugar inmediatamente, tenia la leve intuición de que podía aparecer en cualquier momento. Luego de salir del baño, me dirigí hacia el corredor, se veía la puerta de salida al final del camino. No me equivoqué. Mi rostro se transformó al ver su silueta, su desagradable mirada entró por mis poros, ahí estaba. Con su vestimenta y andar tan particular. Un escalofrío invadió mi cuerpo, miré hacia abajo y no me detuve. No lo miré. Seguí caminando. Si tan solo no me hubiera cambiado de asiento aquel día...
Me sonrió.
¿Solo porque es simpático? Me esta mirando....
- ¿Cambiamos asientos? Mi amiga me miró con sus cejas generando un aire seductor.
No comprendía que sucedía, pero podía imaginármelo.
Asentí, desconocía todo lo que iba a generar-me a mi misma.
Me interrogaba
¿Por qué tantas preguntas? Pensaba internamente
Jugaba conmigo, se hacía el interesante.
¿Qué pretendía? Había algo raro en todo esto.
Sin embargo cuando me di cuenta, ya había aceptado su oferta.
No lo conocía, no me interesaba. ¿Por qué le había dicho que sí?
Creo que algunos factores me estaban afectando, estaba confundida.
No sabía bien que quería. Ese fue el motivo de mi error.
Sus acciones no me empezaron a gustar, parecía que no quería aparentar que estaba conmigo, se mantenía alejado. Le mentía a mis amigos, se encubría. Empece a creer que no había tomado la decisión correcta, pero ya era demasiado tarde, lo tenía caminando a mi lado. Por dentro me sentía incómoda. Desconocía como proseguir. Lo notaba ausente, ido y muy apurado, ¿A dónde nos dirigíamos?
Desgraciadamente, cada vez estábamos más cerca de mi casa, creo que se apoderaba de mí el control automático. Estábamos yendo a mi casa. Sí. Pero, ¿Por qué?!
Parados frente a frente en la puerta.
¿Y? ¿Pasamos? Me preguntó, con esos ojos celestes llenos de seguridad y posteriormente perversión.
Juro que no quería, no controlaba mis movimientos, mi mente o no reaccionaba, o mi cuerpo hacía lo que quería. Apabullada, decidí no escuchar mi voz interior. Que mal que hacía.
Igualmente era imposible callarla. Miles de consejos pasaban por mi cabeza, advertencias no faltaron. No seguí las señales, así me fue.
Debería haber subido por la escalera, que pésima idea fue escoger el maldito ascensor por un piso. Fueron los peores segundos de mi vida. Eternos.
Ni bien se cerró la puerta, se transformó. Un tic se apoderó de su rostro, sus gestos ya no eran de calma ni de tranquilidad. Dentro suyo contenía una bestia efervescente, su sonrisa me atemorizó.
Estaba asustada, no quería abrir la puerta de mi departamento, nos pusimos a discutir fuera.
El me decía que no quería hablar de eso en el pasillo. Claramente quería entrar. ¿Para qué? ¿Solo era una charla de té?
Mi cuerpo no respondía. Quería que se fuera y sin embargo, lo hice entrar.
Caminé apresurada queriendo salir de ese lugar inmediatamente, tenia la leve intuición de que podía aparecer en cualquier momento. Luego de salir del baño, me dirigí hacia el corredor, se veía la puerta de salida al final del camino. No me equivoqué. Mi rostro se transformó al ver su silueta, su desagradable mirada entró por mis poros, ahí estaba. Con su vestimenta y andar tan particular. Un escalofrío invadió mi cuerpo, miré hacia abajo y no me detuve. No lo miré. Seguí caminando. Si tan solo no me hubiera cambiado de asiento aquel día...
Me sonrió.
¿Solo porque es simpático? Me esta mirando....
- ¿Cambiamos asientos? Mi amiga me miró con sus cejas generando un aire seductor.
No comprendía que sucedía, pero podía imaginármelo.
Asentí, desconocía todo lo que iba a generar-me a mi misma.
Me interrogaba
¿Por qué tantas preguntas? Pensaba internamente
Jugaba conmigo, se hacía el interesante.
¿Qué pretendía? Había algo raro en todo esto.
Sin embargo cuando me di cuenta, ya había aceptado su oferta.
No lo conocía, no me interesaba. ¿Por qué le había dicho que sí?
Creo que algunos factores me estaban afectando, estaba confundida.
No sabía bien que quería. Ese fue el motivo de mi error.
Sus acciones no me empezaron a gustar, parecía que no quería aparentar que estaba conmigo, se mantenía alejado. Le mentía a mis amigos, se encubría. Empece a creer que no había tomado la decisión correcta, pero ya era demasiado tarde, lo tenía caminando a mi lado. Por dentro me sentía incómoda. Desconocía como proseguir. Lo notaba ausente, ido y muy apurado, ¿A dónde nos dirigíamos?
Desgraciadamente, cada vez estábamos más cerca de mi casa, creo que se apoderaba de mí el control automático. Estábamos yendo a mi casa. Sí. Pero, ¿Por qué?!
Parados frente a frente en la puerta.
¿Y? ¿Pasamos? Me preguntó, con esos ojos celestes llenos de seguridad y posteriormente perversión.
Juro que no quería, no controlaba mis movimientos, mi mente o no reaccionaba, o mi cuerpo hacía lo que quería. Apabullada, decidí no escuchar mi voz interior. Que mal que hacía.
Igualmente era imposible callarla. Miles de consejos pasaban por mi cabeza, advertencias no faltaron. No seguí las señales, así me fue.
Debería haber subido por la escalera, que pésima idea fue escoger el maldito ascensor por un piso. Fueron los peores segundos de mi vida. Eternos.
Ni bien se cerró la puerta, se transformó. Un tic se apoderó de su rostro, sus gestos ya no eran de calma ni de tranquilidad. Dentro suyo contenía una bestia efervescente, su sonrisa me atemorizó.
Estaba asustada, no quería abrir la puerta de mi departamento, nos pusimos a discutir fuera.
El me decía que no quería hablar de eso en el pasillo. Claramente quería entrar. ¿Para qué? ¿Solo era una charla de té?
Mi cuerpo no respondía. Quería que se fuera y sin embargo, lo hice entrar.
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